lunes, 11 de abril de 2011

Visperas de clases

Dan casi las ocho de la noche, acabo de llegar a Ica hace casi una hora aproximadamente. Llegu}e algo nervioso a la terminal por tener la laptop en la mochila, en mi otra maleta llevaba muchos libros que seleccioné en casa con el fin de hacer mi "exilio" un poco menos solitario. Aunque traje poco conmigo, son de las cosas a las cuales mayor valor les atribuyo de todas mis pertenencias. Pronto haré el contrato para tener internet con lo que espero sentirme menos aislado aún.

Me despedí en el paradero de mi madre y mis familiares , los cuales añoro ahora con tristeza, pena que sin embargo estoy seguro se dispará con los días, no por extrañarlos menos sino por la cantidad de distractores que conllevaran los siguientes días apartir de mañana, subi al ya familiar bus de la empresa Soyuz y volvi a despedirme de ellos por la ventana. Sabía que contemplaba un panorama que dejaría de ver frecuentemente durante largo tiempo, eso me conmovio irremediablemente, y no dejé de pensar en ello durante algunos minutos. Al final cediendo a la resignación kilómetros más lejos, decidí aceptarlo, aquello era el inicio de todo, del largo camino hacia mis metas, sueños y anhelos; en aquella escuela de Bellas Artes bastante remota, iniciaría mi vida universitaria.

No pasó mucho rato hasta que me olvidé de esos pensamientos, en cierto modo me empencé a acostumbrar a la soledad; me puse a leer, cosa que ayudó mucho en percibir el viaje mucho menos largo.
Me mantuve durante gran parte del viaje leyendo las ultimas páginas de un libro que me acompañó durante estos ultimos días y que me sirvió de refugio de dolorosas penas, tal era mi afán de escapar de la realidad, que practicamente lo devoraba a cada página leída, a tal punto que me sentía ya casi dentro de la lejana Macondo, tierra condenada al olvido, tal cómo mis angustias, en este momento. Tenía una casi criminal satisfacción al leer las desgracias de los Buendía, preguntandome si mi sino no sería similar al de ellos, empobrecido y en la miseria, en una lejana tierra olvidada, sólo esperando el final de mis días en las más mísera desgracia. Pero no era momentos de pensar en fatalistas descenlaces de mi vida, ya mucho había tenido los días anteriores. No disfruté el viaje, pero fue casi...cómodo, considerando mi repudio al hecho de estar tanto tiempo con tanta gente. No fue incómodo en absoluto... Terminé el libro casi al final de mi viaje, y me dio un poco de tiempo para leer las primeras páginas de mi próximo libro, titulado "Un mundo para Julius" de Alfredo Bryce Echenique, me atrapó a primer instante en que leí con familiaridad los lugares mencionados en la novela. Al llegar a la terminal caminé hacia el edificio de esta buscando algun servicio higiénico sin éxito, decidí desistir y reprimir mis vitales necesidades hasta llegar a la casa. Fui hasta la avenida en dónde alcancé a coger una moto.
-A la Urbanización Santo Domigo frente al hotel El embrujo- le dije al señor que acababa de dejar a un pasajero.
- Dos soles cincuenta- contestó, y me negué.
-Vamos,vamos, dos soles te dejo. Subí a la moto y partí hacia la casa de los señores Lovera.

La casa estaba a oscuras, excepto la habitación de las dos chicas que viven allí (Provenientes de Pisco) estaba con la puerta abierta y la luz encendida, era la única luz encendida. Al observar aquello se me aliviaron ciertos miedos relacionados a los interminables y biblícos relatos que suele dar susodicha pareja cada que viene algún visitante. Afortunadamente al contemplar el umbrío escenario, me vi rescatado por las circunstancias de larguísimas charlas que en un momento pensé prever. Abrí la puerta principal y subí a la habitación.La habitación olía a cerrado, intacta tal cual la dejé. Por un momento desee estar en mi cálida habitación de salamanca, pero no había vuelta atrás. Nada de lloriqueos. Tiré el colchon y ordené las sábanas y frasadas, saqué el hervidor, mi cepillo, jabon y demás facilidades colocandolas y organizandolas sobre unas sillas de plástico. Luego conecté la laptop e intenté conectarme a alguna red colindante, sin suerte, intenté desestrezarme con pajas solitarias y frustradas en vano. La espectativa de mañana es inminente, mis pensamientos se sumen en una ansiedad envolvente deseando ya estar a la hora exacta y minuto exacto en el que ya esté dentro del salón de clases.

Sí, mañana vuelvo a un salón lleno de estudiantes...¿Terrorífico? Ya no tanto.
Puta madre, mañana entro a la Sérvulo.

jueves, 7 de abril de 2011

¡Ingresé a la Sérvulo!

Obtuve el primer puesto entre los postulantes ¡Estoy feliz! Dimos exámen de dibujo, conocimientos y entrevista personal. ¡Empiezo mis clases el once de abril! Ya me instalé en el cuarto, el domingo viajo nuevamente para quedarme definitivamente.

viernes, 25 de marzo de 2011

Qué días tan extraños he pasado…

Escribo, incluso ahora que no tengo ganas de escribir, no tengo ganas de nada, ni de dibujar, ni pintar.
El Lunes pasado salí con Diana, la semana pasada acordé con ella encontrarnos, ella me habló destrozada por el msn luego de que fallara en el exámen de ingreso de Bellas artes, estaba bastante triste y molesta. Aquel día llamó a mi casa y sólo me dijo que me conectara. La ví conectada y le hablé, me dijo cosas cómo “No soy una artista y jamás lo seré” “Mi vida no tiene futuro”, me molestaba que estuviera irritable cuando yo la intentaba consolar, pero no le decía nada. Dejé que se desahogara y dijera todo lo que tenía guardado, incluso me comentó que consideraba la prostitución cómo una forma de ganar dinero, ya que según ella me contaba, odiaba depender de sus padres, cuando me dijo aquello pensé que debía ser la desesperación.
Me incomoda hablar con Diana, antes no lo notaba pero las actitudes que ella toma son un tanto cagonas, dice cosas hirientes, se da ciertos aires de superioridad y se escandaliza rápido. Una vez me pelee con ella cuando se había encaprichado en decirme que dejara de rogar por el msn a Lorena, ¡Cuando en verdad a Lorena no le había hablado durante meses!
Es una buena chica, es solo que es bastante complicada.
Al final de nuestra conversación se puso menos irritaba, le había hecho ver la posibilidad de irse conmigo a Ica, aunque ella anteriormente me había dicho que sí, ahora no se mostraba segura, me decía que era muy difícil, que era mucho dinero y su papá no le apoyaría en nada. ¡Pero es para tus estudios!- le decía, aún así se mostraba un tanto distante a aquella opción.

Nos encontramos a eso de las 3:00 pm en el Parque de la exposición, para llegar fui yo hasta la Arequipa y de ahí tome un carro directo al parque. Me fui hasta la entrada que estaba cerca al museo y esperé en una de las bancas, me senté escuché música un rato y no tardó en llegar Diana. Me contó todas sus peripecias en la escuela, que fue a reclamar al coordinador, y hasta habló con el mismo director (Según ella era bastante chibolo), para ver si podrían darle una bacante, ya que ella no pasó la prueba sólo por pocos puntos. Me contó que incluso unas chicas estaban llorando y ella era la que reclamaba con más énfasis; yo comentaba cada tanto.

Terminamos de hablar, nos levantamos y nos fuimos a caminar dentro del parque, había en la zona dónde esta la pileta central una feria, en la cual vendían artesanía peruana, bordeamos aquella área y nos sentamos en otras bancas. Le empecé a animar sobre lo de Ica, le hablaba y le contaba cómo sería si viviésemos allí, que las cosas serían sencillas y ella se mostraba cada vez más animosa, cómo teniendo también deseos de ir, aquello me tranquilizaba cada vez más. Un vendedor de canchita y maní se nos acercó, insistiendo de manera molesta a que le comprásemos, pero nos negamos. Por lo que se alejó refunfuñando.

Caminamos de regreso a la entrada, salimos del parque. Cruzamos la avenida y fuimos a un parque aledaño el cual se llama, si no me equivoco “Parque de los museos”, avanzamos y nos sentamos en una especie de gradas, en las cuales también había en un lado una pareja de enamorados, y en otro un grupo de extranjeros. Conversamos bastante también, teníamos vista a una bonita pileta con una escultura de Neptuno en lo más alto, bordeándolo en forma circular, en la parte inferior habían varias esculturas de peces. Notamos que otro vendedor inoportuno molestaba a la pareja que había a nuestro costado así que preferimos levantarnos. Caminamos por un sendero que nos llevaba a una avenida, pero no la cruzamos ya que por aquella zona era peligroso, según ella. Ella sabe del problema que padezco, en cierto momento llegamos a un lugar donde había bastante gente, cosa que me hacía sentir mal, así que ella me dijo para bordear el lugar e irnos por otro, cosa que me hizo sentir mejor.
Regresamos al parque de la exposición, bordeamos la feria y nos sentamos sobre el césped debajo de un arbol, conversamos mucho, de cosas sobre Ica, de trios sexuales, homofobia, etc, cuando comentamos nuestras preferencias sobre la belleza, nombrábamos actores y actrices conocidas, y cada uno decía si le gustaba o no. Cuando le dije sobre Johnny Depp me dijo que le gustaba, -¿Por qué a todo el mundo le gusta Johnny Depp?-bromeé. –¡Por su personalidad pues!- reía Diana mientras me contestaba. Hablábamos y bromeábamos sobre las parejas de novios que había alrededor nuestro y que cada que volteábamos siempre había una pareja abrazandose o besándose. Me incomodaba mucho eso, sentía tanta…envidia, que se me hacía molesto. Ella me contó que terminó con Florian, y se despidió de él. Aunque no perdió contacto con este. Yo le conté lo que me había sucedido a mí. Ella sabía como era la relación que yo tenía, aunque no del todo exactamente.

Se hizo oscuro y seguimos hablando de webadas…jaja, eran webadas en verdad. Le conté que una vez con una enamorada fuimos a un parque y nos acostamos en el césped y luego cuando nos levantamos tenía yo todo el polo manchado de verde atrás, ella reía cuando le contaba esto, porque también le había pasado. Empezaron a cantar en la feria, canciones conocidas cómo “Killing me soflty with his song”, “Gimme, gimme, gimme” entre otras. Frecuenteme bromeábamos sobre los novios que había a nuestro alrededor, yo le decía que me dolían aquellas escenas y no me mostraba reacio a ellas por otra cosa. En cierto momento ella me dijo que tenía algo de frío pues no había venido muy abrigada. No recuerdo en qué momento exactamente me dieron ganas de decirle -Oye abrázame, me muero de frío- en modo de broma, lo que le llegué a decir fue –Te voy a abrazar Diana, si tanto frío tienes-, me contestó dijo “No, no, no” entre risas, y se hizo un silencio entre ambos, luego ella me dijo “Bueno, abrázame si quieres” y volvió el silencio de nuevo, empezamos a comentar cosas del todo equis, durante un rato. Me sorprendí cuando…ella se acerco de pronto y apoyo su cabeza en mi hombro, yo hice lo mismo y apoye mi cabeza sobre la suya, estuvimos así buen rato, y cuando la trataba de mirar ella no correspondía y volteaba la mirada, le decía cosas cómo –Oye nos van a confundir y dirán que somos del montón de novios que hay aquí- Ella ya no reía y sólo asentía con la cabeza. Me pareció extraño verla así…siempre se mostraba tan fuerte, tan efusiva...no sé, y ahora la contemplaba bien débil. Nos quedamos así buen rato, sin decir mucho. Le dije cómo en broma, que no se preocupara que era nuestra bohemia artista, se lo dije riéndo. Luego regresamos hasta la entrada, caminábamos un tanto arrochados, y después no sucedió nada interesante. Aunque regresé a casa un tanto extraño, incómodo en cierto modo. No es la primera vez que Diana muestra interés por mí, siempre me manda mensajes, pregunta cómo estoy, cuando no iba al taller Cora me contaba que se ponía triste y que decía cosas cómo- ¡Juan Manuel ya no viene!, Cora, ¿Será que dejó el taller?- Cora me contaba que lo decía de cierta manera desesperada. Trate de ver mejor las cosas y pensar mejor que ella no siente nada por mí.

Al día siguiente a eso de las 5:00 pm me manda un mensaje Maria Paula, diciéndome que ibamos a celebrar el ingreso de Andres y que nos encontraríamos en la plaza de Barranco a eso de las 7:00pm, me bañé y me aliste y salí a eso de las 6:00, pero el carro se demoró un webo hasta allá, se fue hasta por Larcomar y me dejo bien lejos de la plaza. No me quedó de otra, caminé hasta la plaza por lugares un poco inseguros, por momentos me daba miedo pasar por esas zonas, pues sé que en la noche Barranco se pone un poco peligroso. En el mini-anfiteatro de la plaza los divisé a lo lejos, María Paula me hacía señas para encontrarla. Andres se había rapado completamente jaja, María Paula decía que era un Skinhead. El nos invitó a comer algo antes de empezar a tomar y nos llevó a un restaurante, nos compró a cada uno una salchipapa. Era un local normalón, típico restaurante de barrio. Una señora nos atendió. Hablamos de las típicas cosas que hablamos nosotros. Al principio hablamos sobre política, sobre los candidatos de nuestras preferencias, yo dije que botaría nulo, igual María Paula, y Andres no votaría por estar tan lejos de Chiclayo. Luego sobre la teoría de las cuerdas, universos paralelos, sobre el examen de Admisión. Me siento cómodo con ellos, de cierta manera…pues aunque diga cualquier huevada por más insignificante que sea ellos me escuchan. María Paula en cierto momento se fue al baño, y al regresar comentó que el baño le parecía un lugar pesado, que sentía que la observaban. Hablábamos y bromeabamos hasta que nos levantamos y volvimos a la plaza. En el camino nos fumamos unos cuantos cigarrillos, todos invitados por Andres. Al volver a la plaza Andres decidió llamar a una amiga suya, cosa que al principio me incomodó un poco, lo cual se los comenté, pero luego se me pasó. Nos sentamos a esperar en unas gradas fuera de la iglesia hasta que llego Selene, una chica a la que Andres sólo había visto un par de veces, y que conocio en una reunión de sus amigos. La saludé de manera aparentemente apática, creo, ella me lo dijo rato después. Era una chica sencilla, llenita, de cabellos largos, vestía unos jeans y una blusa color verde. Después de los correspondientes saludos, entre bromas (Andres le llamaba a ella “emo de corazón”), nos llevo a un bar que conocía llamado “Mancora”. Era un sitio medianamente iluminado, con música a alto volumen de variados estilos. Nos sentamos en instantáneamente nos pusimos a charlar.

Ella contaba que nosotros la habçiamos “salvado” de una de sus crisis de “emura” ya que justamente se había enterado que un chico, el cual era su mejor amigo y el cual pensaba que gustaba de ella, había empezado una relación con una chica y jamás le dio aviso a ella. Le amargaba el hecho de que no se lo hubiese contado, teniendo tanta confianza. Según si no la llamábamos fácil se quedaba en su casa llorando o renegando. Andres, María Paula y yo le charlábamos, y le tratábamos de animar. Yo le pregunte si se sentía mejor, lo cual ella respondió que bastante mejor. Nos contó también que estudiaba diseñografico en la Tolouse Lautrec, cuando mencionó la Tolouse inmediatamente se me vino a la mente mi ex compañera de Ipad, Fiorella, iba a preguntarle sobre ella, si la conocía o tenía una referencia, pero se me pasó. Yo en tono de broma le pregunté si le gustaba las pinturas de Tolouse Lautrec.
Era una chica bien buena onda, me causaba bastante confianza y llegamos a entendernos bastante bien, tanto que a veces nos perdíamos en una conversa los dos y dejábamos a Andrés y María Paula de lado, cuando aquello sucedía ellos decían -¡Hay que hacer una pared! Ellos están en su onda. Pared, Pared!- decían. Nosotros nos vacilábamos. Esa noche bebí en exceso y fumé en exceso. Me sentaba bien una noche así, pensaba yo. Después de tanta mierda creo que al menos me lo merezco. Me sentía bien, dentro de todo. En cierto momento ya creía que me iba a desmayar jajaja. Y cuando intenté pararme, Selene me ayudó a caminar hasta el baño, fue una escena bastante graciosa de recordar. De hecho que necesitaba ayuda, pero cómo que…me daba roche y mejor le decía –Oye, normal, normal, sí puedo caminar- y ya me soltaba. Pasamos buen rato charlando y riendo. Luego nos fuimos del bar y caminamos hacia el mar, fuimos hasta la parte del malecón, desde dónde observamos el mar, María Paula estaba con Andres, yo con Selene. Estuvimos buen rato observando…nadie dijo nada, me gustaba el silencio que en ese momento colmaba nuestros momentos. Era cómo un intervalo calmo y necesario. Al cabo de un rato volvimos a subir, cosa que no agradó mucho a María Paula, y volvimos de nuevo al mismo bar. Andrés me dio diez soles y me dijo que comprara otra botella de cerveza, María Paula y él se fueron al baño, yo y Selene quedamos solos, no recuerdo de qué charlamos, me gustaba que siempre respondiera a lo que decía con una sonrisa en el rostro. Al parecer a ella le agradaba que cada que hablase yo le escuchara y mirara a los ojos. Me puse a dibujar cómo en broma en la mesa en la cual estábamos sentados, cuando volvió Andrés lo dibujé, todos rieron al ver el improvisado retrato que hice de el. Lo dibujé con la botella de cerveza en la mano. También dibuje un vaso con cerveza. María Paula pidió al chico que atendía que cambiara la música pero dijo que el Dj no estaba. Era un día de semana y de todas maneras no había mucha gente en Barranco. Selene en un momento preguntó -¿Cómo saben que alguien es gusta?- Andres dijo que es cuando uno empieza a ponerse nervioso al estar con la persona, al ponerse triste por su ausencia. Yo dije que el amor cómot al empieza por el deseo sexual a esa persona, cosa que en cierto modo compartieron conmigo, al final somos animales, pero también, dije, se manifiesta cómo una necesidad exagerada de la presencia de la persona en nuestras vidas. Selene decía que es cuando ella empezaba a sentir celos de esa persona. Cuando me empecé a poner más hablado Selene me dijo que le sorprendía ahora verme de ese modo, que le parecía lindo, en cierto modo, que los hombres se emborrachen, pues es un cambio de roles, es verlos más…indefensos en cierto modo, y ahora eran ellas quienes nos cuidaban. Yo en broma le dije- Entonces cuídame, Selene-, -Te voy a cuidar Juan Manuel jaja- contestó riendo.
Me sorprendió que me dijera que al principio le parecí un chico algo sobrado pero después de unas copas había cambiado por completo. Decía que todo el mundo tiene un lado oculto, ya veces ese lado es mejor.

El cierto momento nuestro conversación dio un giro, y empezaron a hablar sobre la muerte y la posterior resignación a ella. En esos momentos apenas y estaba consciente jaja, recuerdo todo cómo si estuviera borroso en mi mente, recuerdo que en la charla Selene contaba que en su misma habitación estaba su abuela conectada a un aparato que la manteía con vida, que era muy triste verla en ese estado y que no podía concebir el hecho de que algún día muriese, Andres le decía que no, que debía ya hacerse la idea. La madre de Andres ya murió, y el contaba que también fue un choque muy grande en su vida pero que lo superó, pero Selene decía que no, y que si su abuela moría, ella también tendría ganas de morirse. Selene se empezó a incomodar, Andres también estaba algo ebrio, y hablaba extraño, le decía que no podía vivir de ese modo, siempre deprimiendose; en cierto momento Selene dijo –Bueno, ya. No hablemos más de esto por favor- y simplemente cambiamos el tono de la conversa. No mucho después nos levantamos y dejamos a Selene en su casa, fuimos hasta un residencial. No recuerdo muy bien, ahora que trato de rememorar, el camino a su casa. Estaba bastante mareado y apenas me sostenía en pie, al final el más cagado resulté yo, pues tomé desmedidamente, pero eso sí…por voluntad propia. Tenía mucho que desfogar.

Luego de dejarla en su residencial y despedirnos, salimos, dimos unos cuantos pasos, Andrés se puso a orinar en la calle jajaja, mientras María Paula miraba “horrorizada”, me ofreció hacer lo mismo pero cuando quise simplemente no pude, no tenía costumbre de hacerlo en la calle. Un poco más caminamos y Andrés empezó a vomitar. Luego de todo eso, ya nos fuimos hasta una calle y tomamos un taxi, todos nos fuimos a casa de María Paula. Al subir al taxi simplemente acosté mi cabeza en el hombro de mi amiga y me quede seco, profundamente dormido, hasta cuando llegamos a casa de ella. Oriné afuera de su jato, ya que era una zona donde había bastante tierra. Andres vomitó otro par de veces afuera de su casa también. Luego entramos y nos dijo que nos acostáramos en un sillón cada uno. Nos dio un poco de agua, estuve un rato pensando, acostado, y luego me quede jatazo hasta el otro día. Está demás decir que tuve una resaca de la puta madre al día siguiente.

Al otro día tomamos desayuno. Conocí a la hermana de María Paula. Andres se dio una ducha y yo me lave la cara. María Paula nos acompañó hasta el paradero y tomé un bus que me llevaba hasta cerca de un centro comercial que no estaba lejos de mi casa. Al llegar a mi casa me recibieron bien, ya que había enviado un mensaje a mi mamá el día anterior, cosa que no me hicieron problema.

Me tiré a la cama. Dormí prácticamente todo el día.

lunes, 14 de febrero de 2011

Mierda

"Dismorfobia" (Incompleto)

"Aborto"


No han sido días agradables.

El Lunes pasado volví al taller de Cora, es extraño, siento yo cómo si hubiese pasado más de un mes dentro. Al volver Cora me recibió con cierta sorpresa, y hasta me atrevería a decir que en su contenida sonrisa podía yo percibir algo de alegría. Al llegar ví cómo con sus ojos saltones expresaba la sorpresa tan inesperado que posaba frente a ella. A mí todo el trayecto, desde tomar el bus hasta tocar el timbre y esperar fuera del portón de madera se me hizo de lo más natural, incluso la propia sorpresa de mi maestra me fue un tanto indiferente. Más al momento que me abrieron la puerta, no fue otra cosa sino asombro lo que sentí al ver quién me había abierto la puerta. Era una chica morenilla, (En el sentido de lo que se conoce cómo moreno aquí en Perú, de piel bastante oscura) con rasgos negroides, y grandes ojos negros. Me saludó con un exaltado- ¡Hola!- al cual yo contesté de manera similar. Al pasar por la cochera, vi a otro chico trabajando en lo suyo, nuevos alumnos supuse. Pero particularmente con esta chica morena, ya había tenido la oportunidad de entablar conversación varios meses atrás en las épocas cuando aún estaba en la pre. Más no fue más que una amistad superflua, y unos cuantos saludos por los pasillos en la hora del receso.

Luego de que expliqué a Cora el motivo de mi ausencia, se mostró conmovida y me charló sobre qué había sido de los chicos en todo ese tiempo. Noté la ausencia de Donald, que de hecho en toda la semana no volvió a aparecerse, empiezo a suponer que abandonó el taller. Diana tampoco estaba, la encontraríamos más tarde. Cora me invitó a sentarme y le conté sobre lo que había estado haciendo en mi auto confinación, que había estado haciendo trabajos y leyendo algunos libros, cosa que le pareció muy bien, y pudo notar, pues se dio cuenta que tenía muchos temas de los cuales tratar con ella. Aquel día había ido ligeramente ebrio, la madrugada pasada me la pasé tomando solitariamente en mi habitación, y prácticamente me la pasé hasta aquel día. Cora creo lo notó, pero no comentó nada. Me gustaba esa sensación, me sentía muy ligero, y cada paso que daba parecía fueran diez. El mundo se me movía y tambaleaba en rededor, me siento tan libre en los momentos en los cuales mi conciencia se ve alterada por un narcótico o algo parecido, me siento tan capaz…y fuerte. Sensación que se va opacando con el pasar de las horas.

Luego de un rato de estar dibujando un bodegón, el cuál Cora me dijo que hiciera un calco, fuimos a almorzar a un restaurant que quedaba a un par de cuadras, camino a la Av. Angamos, en una calle paralela que quedaba detrás del taller. Pedimos a la mesera el respectivo menú, que ahora no recuerdo en qué consistía y empezamos a comer. Hablamos de varias cosas durante aquel transcurso, recuerdo especialmente comentamos el hecho de que el Palace concert, iba a ser vendido a una cadena de supermercados, e iba a ser derrumbada, cosa que nos causaba indignación a ambos. Al cabo de un rato de pronto mientras tenía baja la mirada, escucho a Cora reírse y saludar a alguien, era Diana. Al verme se sorprendió y atinó casi instantáneamente a abrazarme. Cora que me contó que ella tenía miedo de que no volviera a ir, y siempre le preguntaba por mí. También me sentí indiferente a su abrazo…hasta un tanto incómodo. Me sentí un tanto mal por ello y sentí cierto bochorno, por no haber sabido cómo corresponderle al momento que ella lo hizo. Dentro de mí en cierto modo, sentí que no era para tanto. Una sensación incómoda había legado en mí aquel gesto.

Seguimos charlando más aún, aunque más bien dicho, cómo es de costumbre ya, Diana se robó la conversación y era la que en todo momento comentaba. Ese aspecto de ella en cierto punto, me astía…me satura. Algunas veces llega un punto en que su voz chillona me incomoda hasta sentir hacia ella cierto rencor. Sus expresiones…sus actitudes conservadoras en ciertos aspectos, su visión respecto a la vida, y su obstinación por creerse dueña de la verdad, disfrazando los inoportunos comentarios que hace con un – Yo siempre sigo las cosas que pienso en la cara- Pero cuando uno se lo dice a ella se muestra de lo más quisquillosa. Hay algo…que me repele de ella y sin embargo, no la odio, ni le tengo rencor, cuando me pongo a pensarlo. Es una chica que ha tenido muchas frustraciones y una vida difícil, incluso ahora al ver que sus aptitudes artísticas son escasas. Una vez en una salida en la cual fuimos a pasear al parque de la muralla, me comentó ella que sintió cierta envidia y apatía hacia mí, cuando fuimos a pintar a la playa de Barranco, y al ver que nuestras pinturas, distaban mucho en técnica.

A pesar de ello Diana siempre me busca, envía mensajes (incluso cuando yo no le envío ninguno), y me llama al celular. Es una actitud muy contradictoria suya que no termino de entender…A veces parece odiarme, y otras tenerme un gran afecto. Muy complicada resulta para mí esa chica.

Al día siguiente cuando estaba justo por llegar al taller, vi a Cora, la chica morena, y otra chica de piel clara, caminando hacía mi dirección, los saludé, Cora me dijo que me abriría la puerta del taller para que me quedara mientras ellas se iban a almorzar. Luego de eso al rato llego Diego, y se puso a trabajar conmigo. Al llegar las dos chicas, una de ellas se quedó dentro del taller y la morena se sentó con nosotros a hacer el creativo. Al cabo de un rato Cora nos mandó a sacar unas fotocopias a unas separatas que tenían información sobre el castillo del Real Felipe, que íbamos a visitar al día siguiente. En esa ida a la librería empecé a agarrarle confianza a María Paula, la chica morenita. Nos comentábamos que sí recordábamos que nos conocimos tiempo atrás, yo bromeaba con ella diciéndole que no estaba seguro si se trataba de un falso recuerdo mío y si en verdad la conocía. Bromeaba bastante, y no sé si era producto de mi estado de embriaguez al cual me había sometido nuevamente. Me mostraba muy confiado, estoy muy seguro que parecía un chico bastante “chévere”, pero en cierto modo mostrarme así tiene un doble filo…pues luego ven el contraste de que cuando dejo de estar eufórico.

Sacamos las copias y regresamos al taller. Toda la tarde estuvimos conversando Diego, María Paula y yo. Hablamos mucho sobre ocultismo, fantasmas, sexualidad (Pues el tema de ella era la represión sexual femenina), del novio de ella (Que también se llamaba Juan Manuel) y la pasé muy bien debo de admitir, cómo siempre cuando por primera vez conozco a alguien. Quedamos en ir al Presbítero un día en la madrugada por si veíamos algún ente o algo. Y hasta ir a una casa abandonada que ella conocía para jugar la Guija los tres. Eran planes bastante pajas, con los cuales me empezaba a emocionar. Al terminar las clases, me regresé con María Paula hasta el paradero, dónde charlamos un tanto más, hasta que llegó su bus, y casi inmediatamente después llegó el mío. Regresé a casa satisfecho.

Al día siguiente fui temprano al taller, ya todo estaba listo para partir, sólo faltaba María Paula para que fuéramos. Andrés (El chico nuevo) nos esperaría ya en el Real Felipe. Al llegar ella, salimos hasta la avenida Angamos y tomamos un taxi, en cual fuimos en la parte de atrás, apretujados María Paula, Cora y yo. Adelante iba un alumno de Carrizales originario de Iquitos. Fue un viaje largo, pero ameno, pues hasta el mismo taxista se mostraba interesado por las cosas que contaba Cora, y su elevada sapiencia en cuestiones históricas. Habló sobre el penal de Lima, el Real Felipe, y las utilidades que este había tenido cómo prisión y fuerte de defensa marítima. La manera horrible en que la gente moría dentro de ella. A los prisioneros los confinaban en calabozos largos en los cuales iban apretujados cual animales de corral, morían por asfixia, y a los cadáveres los echaban al mar. En otra época la nobleza española se refugió de los republicanos en sus murallas, al tener miedo de salir, se quedaron durante largo tiempo encerrados y al acabárseles las provisiones de alimento iban muriendo, los cadáveres putrefactos atraían ratas, las cuales servían cómo único alimento a los supervivientes o en algunos otros casos debían valerse de el canibalismo. Aún se cuentan historias de fantasmas en aquel fuerte del Callao, e incluso se siente en el pesado ambiente de sus paredes y el helado aroma de sus ambientes.

En cierto momento de nuestro viaje llegamos a un lugar bastante peligroso y desagradable, María Paula especialmente estaba asustada de que asaltaran el taxi o que el mismo taxista nos robara. Pero afortunadamente nada sucedió y llegamos hasta nuestro destino. Después de muchos años volví a aquella fortaleza, y la contemple nuevamente, pero de manera completamente distinta, con todo su esplendor. Al llegar, encontramos a Andres, charlamos un rato y luego compramos los boletos. Recorrimos dos de los cuatro torreones que hay en la fortaleza, también fuimos a los calabozos. Era gracioso escuchar cómo Cora le daba la contra a la guía, la cual se notaba era totalmente ignorante y apenas había aprendido lo que debía decir de memoria , esta tuvo que llamar a otro señor para que nos explicase el recorrido. Habían varios turistas en nuestro grupo, habían franceses, españoles, chilenos, y hasta una joven japonesa con un señor bastante mayor de igual procedencia. A mitad del camino me empecé sentir ansioso, yo lo notaba, y mi ansiedad se acrecentó con la presencia de Andrés al cual no conocía en lo absoluto. Pensamientos de juicios y rechazos revoloteaban en mi cabeza. Me sucedió algo bastante curioso mientras subía a los calabozos, y no sé hasta ahora si atribuirlo a un hecho sobrenatural. Sucedió que mientras subía una de esas escaleras de expiral, me empezó a doler bastante la pierna derecha, y a sentir una fuerte presión en ella, que no me abandonó hasta que abandoné la fortaleza. Lo sentí particularmente luego de que Andrés y yo nos aventuráramos a ir a una parte bastante oscura de los calabozos en los cuales había muerto gente. El ambiente era húmedo y pesado. Fue todo un interesante recorrido. Al final nos encontramos con Angie, que llegó bastante tarde y no nos pudo alcanzar, por lo que tuvo que hacer el recorrido con otro grupo. Comimos en un restaurant cerca, la comida estuvo deliciosa, más no la disfruté en absoluto. Los síntomas de la ansiedad, dolores de cabeza y posteriores nauseas empezaban de nuevo a aparecer. Casi no hablaba en lo absoluto, me frotaba la frente y sobaba mi rostro. Podía ver que los demás notaban la incomodidad en mí. Quería irme inmediatamente. Se lo comenté a Cora, y al final del almuerzo tomé un Clonazepam.

Me empezaba a sentir bastante ansioso, me distaba de los demás chicos, mostraba a María Paula una imagen totalmente opuesta del chico risueño que conoció el día anterior. Nadie podría entender aquel cambio, nadie. Es cómo si hubiese dos personas dentro de mí. Todo el rato estuve de aguafiestas, me sentía pésimo, la única razón por la que no volvía a casa es porque no tenía idea de cómo. Cuando fuimos al mar y ellos subieron a un bote, yo preferí quedarme. Me estuve leyendo durante todo el rato, irónicamente, ja, la obre de R.L. Stevenson, “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, por momentos pensaba que a lo mejor en mí no sólo predominaba un solo Mr. Hyde, sino muchos. La gente a menudo se suele sorprender y esto me ha sucedido muchas veces. Tengo cambios radicales, en cuanto a temperamento y personalidad, dependiendo de mis niveles de ansiedad. Incluso hay ocasiones en que me comporto de manera extremadamente extraña. La gente me empieza a tener antipatía por ello y se aleja de mí. Cosa que muy probablemente esté sucediendo ahora. Angie, especialmente es la que siento yo que muestra más rechazo hacia mí, incluso lo veo en sus gestos. Es una persona que…no entiende, y cómo no lo entiende, y es muy complicado, es más fácil tirarme de idiota, bicho raro, o quién sabe qué, a querer entablar algo conmigo.
Nadie entiende, ni siquiera mi maestra Cora, puede concebir lo que se siente el tener mi trastorno.

Luego de su paseo, del cual no salieron muy satisfechos, seguimos paseando rumbo al musea naval, que desafortunadamente estaba cerrado. Cora y yo decidimos meternos a una mini- excursión en un submarino, en un establecimiento. Los demás chicos se quedaron. Vi un video, del todo huachafo, en una pequeña sala. Luego de eso, en un muelle yacía un submarino sostenido a este por enormes cuerdas. Cruzamos un pequeño puente y subimos a él. Con nosotros vinieron un par de personas más. El guía empezó a explicarnos, luego bajamos por unas escaleras hasta el interior del submarino. Era un lugar bastante estrecho, tenía cocina, baños, miles de botones, poleas, palancas y demás. Estuvo bastante entretenido, pero a lo mejor lo hubiese podido disfrutar más si en mi cabeza no tuviera aún esos problemas. Salimos cómo unos cuarenta minutos después y nos reencontramos con los chicos. Fuimos al paradero y regresamos todos a Lima. En el bus me quedé profundamente dormido. Al despertar ya estábamos en la Av. Arequipa, desde aquel punto me sabía yo el camino de regreso por lo que volví a casa tomando un bus hasta Canevaro y luego a Salamanca.

Al día siguiente falté, en la noche me encontré con María Paula en el messenger. Me preguntó si había regresado bien a mi casa, le respondí que había llegado bien, le di las gracias. Hablamos de lo más normal, cómo comúnmente suelo expresarme por aquel medio. Le mostré algunas poesías mías, me dijo que le gustaban mucho. Bromeábamos, reíamos, y hasta me decía que algún día me invitaría a su casa a escuchar música y si quería me podía quedar allí si se hacía muy tarde. Planeamos, hablamos de satanismo, el Ku Flux Klan, fantasmas y si aún seguían en pie nuestra visita al cementerio. Dentro de mí, sin embargo, no esperaba con entusiasmo nada.

Al otro día no me fue mejor, la actitud de Angie…su energía, o lo que fuera me atormentaba, no podía comportarme normalmente. Estaban los tres a un lado. Hablaban de temas bastante curiosos, graciosos, comentaron sobre el punto P del hombre y G de la mujer, Andrés les comentó que alguna vez le intentaron meter algo a él, Angie contaba que no tuvo una buena experiencia con el sexo anal y que los hombres eran unos egoístas al no pensar en el dolor de ellas. Hablaban de sexo con animales también. Reían y se vacilaban, y me pedían mi opinión una que otra vez. Aún así me sentía incómodo, no estaba con mi grupo…mi gente, no era lo mío. Hay algo en ellos que no va conmigo. Siento que son superficiales, que me juzgan, que se burlan. Aquel día entablé un poco más de amistad con Andrés, vio mis trabajos y creo, empezó a entenderme más, vio que mi tema era sobre “Fobia Social”. Cora me comentó que el también sufría de ansiedad, aunque no al mismo grado que yo, por lo visto y no le dificulta en lo absoluto en sus relaciones sociales. A lo mejor y por eso me comprendió. Me invitó a salir a webear por Barranco con María Paula. Yo no le respondí, o le respondía vagamente. Al final me metí al salón, saqué la hamaca me acosté y me puse a leer un libro. Me quedé dormido durante un buen rato después, era gracioso jaja, pues Sara (Alumna de la escuela) estaba a mi costado haciendo un grabado, mientras me veía dormir. Luego entraron los chicos, iban a ver una película de Mozart, que yo y Diana ya habíamos visto. Y me fui del taller con ella.

Quedamos ella y yo, ir el sábado a comprar materiales, yo le había propuesto la salida, y en verdad sólo era una excusa para querer salir con ella y conversar, realmente necesitaba y necesito hablar con alguien. En la noche al llegar a casa, me fui directamente a dormir, no tenía ganas de nada. Y me llamó Diana cómo unas cinco veces, despertándome reiteradamente para acordar sobre la salida del día siguiente (Que jamás se concretó), en una de esas llamadas, me dijo que había conversado con Lorena y pensaba hacer un reencuentro, a lo que yo le respondí que bacán. Al día siguiente a eso del medio día me llamó ella diciéndome que no iba a poder y que lo pospondríamos para la otra semana, de verdad, ya para ese entonces me dio igual salir o no.

Mañana ya será otro día. Mañana volveré al taller.
Aún sigo esperando cambiar…

lunes, 7 de febrero de 2011

A la mierda todo

Me da igual, mi familia, mi salud, mi futuro, mis estudios, mis sueños, mi vida, mi amor...yo...
Me da igual mi vida.

Me cago en todo el puto mundo.

viernes, 4 de febrero de 2011

Aunque las cosas pierdan aparentemente su "encanto" con el tiempo...
Es aquello mismo que las hace perdurar.

Es muy claro para mí, ahora, que literalmente Xóchitl estuvo todo el día en mi mente, y que cuando se lo digo es real, aunque muchos novios acostumbren a decir eso para hacer sentir bien a sus "amados"... no sé a qué viene esta reflexión, ja...a lo mejor es el sentimentalismo o a lo mejor el tiempo que estoy sin ella, o todo el tiempo que mientras estuve pintando me puse a pensar en muchas de las cosas que hemos vivido. Y es que a cada pincelada, en cada canción que escuchaba, en cada chispazo de inspiración, siempre venía a mi mente ella. Todo el día, y en todo momento en el que he estado conciente, despierto, en estado de vigilia, o cómo se diga, ha sido por ella...

No sé que es este sentimiento...dentro mío "siento" los colores azules, violeta, verde azulado, y rosa azulado (suena ridículo, lo sé), no sé que signifique...Soy tan... feliz es una palabra pobre y seca si quisiera describir lo que experimento al pensar y saber que estoy con ella...es una palabra carente de sabor...de emociones. Porque aunque muchos digan sentirse felices al momento de decir que aman, simplemente lo dicen por convencionalismo. Yo la siento...la siento a ella y soy feliz, triste, amargado, risueño, melancólico, jubiloso, TODO, todas las sensaciones las paso siento junto a ella y las palabras me quedan pequeñas, ni siquiera buscando en todos los diccionarios de todos los idiomas del mundo podría encontrar una expresión para lo que siento.

¡Pero soy tan "feliz"...! ja, es inevitable decirlo...a lo mejor la felicidad del amor engloba todos los sentimientos que antes describí...Soy tan dichoso de TODO, ahora de todo lo que conllevo mis acciones a encontrarla a ella...y cada que lo recuerdo es la misma sensación, "bendito" sea el big bang...bendito el cúmulo de estrellas que se formó para formar la galaxia, bendita la colisión que formó el planeta tierra...¡Soy tan dichoso de haber nacido en este planeta! ¡En ese momento, exactamente! Feliz de vivir, aunque aún no comprenda del todo de qué va todo esto...Para mí vivir es ella, y en los momentos en los cuales parecía que ya no la tenía conmigo...simplemente mi vida se remitia a una nariz que respiraba y un corazón que latía...un corazón vacio.

Bendito los sumerios, babilónicos, romanos, culturas occidentales, religiones de mierda, conquistadores de mierda, naciones surgidas, sangrientas revoluciones...bendita electricidad, benditos inventos, bendita revolución industrial... benditos años 70...bendito el puto de Bill Gates, jajaja, bendito el que haya sido que inventó el internet...
Bendita fobia social...e incluso benditos todos los "malditos" que me hicieron daño en la vida...no importa...

Bendito el minuto, el segundo, y el nanosegundo, en que nació mi amada y única Xóchitl.

No me cansaría de hacer esta pintura una y mil veces más, nunca ésta. Esta es nuestra pintura...es ella y yo. Nuevamente mis sueños, anhelos y miedos de los más recientes meses los dejo impresos con la pintura.

...

Nueve meses juntos es poco para la eternidad que nos espera...
Te amo.