jueves, 12 de mayo de 2011

Los ojos de la desesperación

Cuando ya no hay nada que hacer...o mejor dicho...
Cuando sabes que...ya no importa lo que intentes hacer o cuán desesperado estés.
No habrá solución alguna...

Tranquilo, Juan Manuel...el dolor no puede durar toda la vida.

domingo, 8 de mayo de 2011

En la tierra del huarango

Ya no he vuelto a escribir desde que inicié las clases en la Sérvulo, talvez porque no había tenido nada interesante qué escribir, ya que en verdad nada resaltante me sucedió hasta más o menos una semana. Las clases son bastante interesantes aunque debo admitir que no hemos avanzado demasiado en estas semanas, hay algunos profesores buenos cómo los hay insoportablemente odiosos. Los alumnos de mi clase son de lo más variados, aunque creo yo menos dementes que en la escuela de Bellas Artes de Lima, somos un grupo tranquilo dentro de todo. En el salón de clases todos ya me conocen y con todos he hablado aunque sea alguna vez, aunque no me identifico demasiado con ninguno de ellos. Tampoco entré a la escuela con el afán de conseguir amigos por doquier y ser el popular. Todo bien tranquilo. Ya tengo mis cursos predilectos cómo lo son el de Dibujo y el de pintura, cómo los cursos que más odio cómo Diseño artístico y matemáticas.

La escuela de Bellas Artes de Ica es bastante pequeña, y no hay demasiado alumnado que digamos, en el salón apenas y llegamos a ser catorce chicos. Mis días empiezan a las seis y media de la mañana para entrar a las ocho, aunque ninguno de los profesores de la primera hora es puntual. Me he dado cuenta cómo alguna vez me comentó Cora, que en la escuela le dan prioridad a los que son alumnos de Educación Artística y no a los de Artistas profesionales. Desde mi estancia en Ica he hecho ocasionales viajes a Lima para comprar algunos materiales que me han pedido los profesores.

En el salón...me siento estable, por llamar de alguna manera mi comportamiento dentro. No hablo demasiado, pero todos me conocen y todos me tratan amablemente, excepto nuestra delegada, Naysha que es algo apática, burlona, juiciosa, molestosa, e infantil, y que trata a todos cómo mierda, aunque sin embargo siempre destaca al momento de tener que pedir algo a los profesores, y le queda bien su papel de líder de nuestro salón por su marcada elocuencia. Es una tipa que me cae recontra mal, y a pesar de todo me gusta en cierto modo , que es lo más extraño e irónico, es cómo un corcel indomable, cómo un "reto" bastante difícil de superar. Hace poco uno de los chicos más callados de salón, uno que no dice ni "a", y a penas a cruzado palabra conmigo (Excepto por internet), Frank, se llama él, un chico greñudillo con los cabellos super lacios, él me confesó sus sentimientos para con nuestra delegada, y me expresó su tristeza al notar que ella ni en cuenta de que él existe. Tuve ciertos sentimientos encontrados, pues me gustó la nobleza del chico, parece bastante tranquilo y hasta prometió llevarme a su chacra un día para que yo pueda pintar, me cae bastante bien.

Naysha es una chica pequeña, delgada, de piel trigueña, con cara redondilla, de cabellos lacios sujetados con una cola de caballo y con mechas castañas, siempre vista ligera, con blusitas delgadas, jeans y sandalias. Ella me gusta, pero me llega al pincho y me cae super mal, contradictorio lo sé, aunque desde que sé lo de Frank me empezó a gustar menos, por alguna razón que no entiendo, o por alguna otra que nada tiene que ver con los sentimientos de Frank. Y a pesar de todo lo malo de ella, debo admitir que la sensación de mirarla a los ojos cuando ríe, con una de sus acostumbradas super escandalosas risas y ver que ella te corresponde la mirada, y sigue riendo contigo, es de lo más agradable e indescriptible que uno puede sentir, cómo si por un segundo en tu miserable vida esa pequeña demonio compartiera un momento de efímera intimidad y decidiera dedicarte la risa solamente a ti. Y ya consumado el momento, no te queda de otra que sonreir y contestarle de la misma manera, para luego sentirte de lo más estúpido por creer que necesariamente te correspondió la sonrisa y dejo de lado su diablura, pero no, sigue siendo la misma Naysha, sigue siendo la misma diablilla.

Un día, después de clases Naysha, Mónica (la mejor amiga de ella), Flor de María (una chica que conocí el mismo día), y los chicos del salón, fuimos al instituto nacional de la cultura a la vuelta de la escuela a ver la celebración del concurso de dibujo con tinta de Huarango. Habían muchos alumnos distribuidos en carpetas que estaban concursando, habían algunos dibujos muy buenos en ciertas mesas, los cuales vi mientras paseaba con Flor de María por el lugar. Aquel día Flor de María y yo andamos bien pegados, cómo extasiados por nuestro primer encuentro luego de evadidas oportunidades de intercambiar palabra. Estaba contenta de conocerla ya que no había tenido oportunidad de hablarle. La conocí cuando la profesora de Comunicación dejó un trabajo en grupos de a tres en clase que consistía en apuntar aspectos de la vida de cada integrante en un papel. Allí también conocí a Ruth, una chica de unos treinta y seis años, madre ya de un par de hijos, pero con la que no encontré demasiada afinidad.

En el lugar también regalaban plantas pequeñas de sauces, huarangos y otro tipo de árbol grande que no recuerdo, Naysha y Mónica pidieron un par. Luego de ver el lugar entramos al museo del mismo lugar, vimos algunas huacas de la antigua cultura Nazca, algunos cántaros, instrumentos de hilvanar, instrumentos musicales y cráneos perforados y otros muy extraños, alargados. Según Naysha me explicó, se les alargaba los cráneos a algunos miembros de la realeza para demostrar poderío. También vimos ciertos instrumentos de cirugía que más parecían instrumentos de tortura. Yo conversaba muy bien con los chicos, me sentía cómodo, especialmente con Flor de María. Mientras paseábamos le comenté sobre mi estadía en Ica, mi dificultad de adaptarme por completo, por lo que ella se ofreció a pasearme y enseñarme los distintos lugares. Ella era oriunda de Ica, al igual que Mónica. Estuvimos un buen rato, hasta que Naysha propuso la idea de irnos a la Huacachina, pero sólo cuatro aceptamos la idea, Ella, Mónica, Flor de María y yo. Los demás chicos se despidieron de nosotros, con regaños de Naysha que les decía "monces" por no acompañarnos.

Tomamos un taxi que nos cobró unos cuatro soles hasta la Laguna, al llegar vi varios turistas por la zona, realmente parecía un oasis, no sólo del desierto inmenso donde estaba situado, sino un oasis de la misma metrópoli iqueña, tan llena de mototaxis, autos y contaminación. Parecía un lugar de otro mundo, hasta los colores se veían diferentes allí, se apreciaban más intensos, con más vida, y el verde de la laguna, casi mágico. Caminamos un toque por aquí y acullá, curioseando algunos grabados en las paredes con poemas de Sérvulo, viendo las galería que por ahí había, creo que habían hasta cabinas de internet. Había una galería extraña, con todas las paredes pintadas con lapiceros, lápices, y dibujos hechos por visitantes, que obviamente formaban parte del estilo de la tienda, me causó gracia cuando las chicas dijeron -Asu, se pasan para rayar las paredes así.-

Conocimos a una pareja de artesanos con aspecto hippie, aunque el señor era bastante antipático. Les dijo a las chicas que estaban preguntando:
-Ya, chicas, compren una pulsera pues, carajo-
Naysha, contestó -Noo, no hay plata pues. Más barato-
Y el tipo insistiendo -Entonces díganle al pata pues, sino para qué lo han traído-

Todos reímos al escucharlo.
Después de pasear un toque, bajamos una de las escaleras, y caminamos cerca a la orilla de la laguna. Hay una leyenda sobre la laguna, que dice que hay una sirena que con sus cánticos atrae a las personas del lugar hasta el centro de la laguna, en dónde encuentran una muerte horrible, hundiéndose en las arenas movedizas ahogados. Curiosamente a mi me pareció divisar al otro lado de la laguna a una mujer con el pecho descubierto y con un vestido color azul que le llegaba hasta los pies y de cabellos bien largos y lacios. Me pareció hermosísima en el instante, y me quede observándola un rato, cómo hechizado, me quedé parado no se cuanto tiempo en la orilla, sin que mis amigas se dieran cuenta, apenas miré a otro lado al intentar volverla a ver de nuevo intentando buscarla en el mismo lugar con la mirada no logré encontrarla.
Me pareció muy extraño y hasta el momento no puedo explicar lo que realmente sucedió en ese momento.

Estuvimos sentados en unos botes esperando a que el señor que los alquila viniera, cómo nadie venía Naysha se subio a uno de ellos y nos invitó a subir a los demás, e hizo la pantomima de estar zarpando con el bote. Instantáneamente el chico del bote vino del otro lado de la orilla. Le pagamos y paseamos cómo unos veinte minutos, Naysha y Mónica se terminaron mojando entre las dos arrojándose agua para joderse, Flor de María y yo estábamos sentados en el otro extremo del bote. El señor remaba mientras desmentía la historia de la sirena, diciendo que no hay ninguna sirena y que son los turistas aventados los que mueren cada año intentando cruzar la laguna de orilla a orilla. Luego de unas cuantas vueltas, viendo patitos, turistas y árboles, bajamos del bote, agradecidos y caminamos hacia la salida. En el transurso de la caminata encontramos a un artesano, igualmente con estética hippie, greñugo con una cola de caballo que le llegaba hasta la cintura, de unos treinta y cinco años, que se iba a quedar en Ica un par de días más hasta irse a Ayacucho según nos contó. Nos habló bastante de su oficio, viajaban bastante, se recorrian otros países incluso, y me empecé a imaginar cómo sería una vida así. Me ilusioné con una vida de viajes, artesanía, gente y diversos lugares. Por un momento se me prendió la chispita aventurera empecé a alucinar cómo sería si me escapara de mi casa, con cierto presupuesto me comprara unas webaditas y me pusiera a vender pulseras, collares, huayruros, y vivir de eso.

Luego de volver a la realidad seguí escuchando al chico, riendo con las muchachas, y entre bromas pidiendo que le compraran una de sus pulseritas. Había una bien curiosa, que adoptaba varias formas según moviéramos las piezas que la componían, nos enseñó cómo tomaba la forma de una copa, una mariposa, un ovni, el sistema solar y demás figuras extravagantes. Se mostró de acuerdo con la iniciativa de fomentar la planta de árboles que hizo el INC, regalando árboles, pues nos contaba que con la tradición de la yunza se estaban matando muchos de ellos. También nos contaba de colegas suyos, algunos que se van a Lima y estan en Barranco, frente al mar (cosa que recuerdo en mis paseos con Andres y María Paula), y otros que se habían ido incluso hasta Argentina. Luego de conversar un buen rato con él y que las chicas no compraran ni mierda, nos fuimos del lugar. Regresamos en un taxi que nos llevo hasta la escuela. De ahí Flor de María y yo decidimos comer en un mercado cerca y nos despedimos de las dos chicas. Comimos en un lugar dónde sirvieron una comida de sabor horrible, aunque sirvió para llenarnos la panza, ella me acompañó hasta mi casa donde nos despedimos y se quito a su jato que queda cruzando la panamericana.

Aquellas cosas fueron las que fueron cultivando más la confianza que les tenía a las chicas, no tenía nada de roche al hablarles, aunque todavía no conocía a Carmen Rosa en ese entonces, siempre regresaba a casa de buen ánimo y alegre. Las cosas entre la gente del salón se dieron rápidamente, todos se conocen, todos se hablan y todos se tienen confianza.
Un Lunes hace unas dos semanas conocí a Karin, en verdad la conocí algún tiempo atrás, en el mismo examen de admisión, dónde conocí a ella y a Naysha, y la recordé, y noté su ausencia los primeros días de clase. Es una chica blanca, pecosa, de cabellos castaños largos y lacios, que siempre viste "fashion", usa uñas postizas, ahora tiene pestañas también postizas, lentes de contacto de color, es un poco más baja que yo, y bastante contraria a mí en muchos aspectos.

Desde el primer día en que vino a clases, se me empezó a acercar bastante y a buscar contacto conmigo, cuando veía mis dibujos me decía que era de los mejores, y que superaba por mucho a los demás alumnos. Al principio se me figuraba cómo una persona interesada. Me buscaba la conversa muchas veces, hasta que un día me dijo que tenía un trabajo que hacer en el cual debíamos de hacer un mural para un amigo suyo, y que nos repartiríamos el dinero en partes igual si aceptaba. Yo acepté y nos dijimos que bacán, que nada más acordaríamos el día en que iríamos a la casa del pata en Pisco.

Desde entonces empecé a hablar a menudo con ella, ya sea porque ella me buscaba o porque yo me aburría de los demás, y buscaba hacerle la conversa a ella. Ella no habla mucho con las de más personas, en cierto modo las ve vacías y no le nace el entusiasmo de sociabilizar, ella misma me dijo que se daba cuenta que no caía bien a las personas del salón, especialmente a Mónica. Un día en el cual me estaba retirando de la escuela, y llevaba uno de los caballetes a un salón al cual lo había pedido prestado, casualmente me encontré con ella y con Alexis, charlamos fugazmente, y en esa pequeña charla me comentó su deseo de venir a mi casa para que ambos terminemos el dibujo que la profesora Aurora nos había dejado, a ver si podía orientarla y ayudarla, yo accedí, pensaba que sería bueno llegar a intimar al menos con alguna persona del salón, ya que en casa realmente me sentía aburrido y solo.

Pasaron un par de días y la susodicha visita se consumó, fuimos luego de un ensayo que hubo en casa de Mónica, iban a sacar un número para el día de la madre, para ser exactos un baile típico. Naysha se había ensimismado en que yo sea el bailarín que hacía falta, me agarraba del brazo y me saco frente incluso, casi queriendome obligar a bailar. Eso me daba cólera por supuesto pues nadie en realidad quería salir, y a nadie obligaban tanto. No acepté, y simplemente me limité a observar el baile que lideraba Naysha, junto a Mónica, Flor de María y Carmen Rosa. Estuvimos un toque más, Karin y yo, a veces reíamos burlonamente cuando alguien se equivocaba, fuimos la única audiencia de los danzantes. En realidad las chicas, bueno, Naysha había logrado su cometido de lograr que haya un hombre en la danza, había conseguido convencer a un chico de otro año a participar, pero aún así intentaba obligarme a mí y a otro chico que había asistido a observar, llamado Cliver.

Karin y yo nos despedimos y fuimos a comer a un mercado que quedaba cerca, el lugar no era en absoluto de mi agrado, pero al no tener otra opción y no haber algún otro restaurante cerca, comimos allí. Luego tomamos una mototaxi, de las cuales abundan en cantidad en Ica, y fuimos a mi casa. No hicimos ningún dibujo, en realidad, de hecho no hicimos nada que tenga que ver con la escuela o tareas, sólo nos la pasamos charlando, sentados en la cama y recostados sobre la pared, de nuestras vidas. Ella me contó que era de Lima al igual que yo, pero que vivía ahora en Pisco por el trabajo de su novio. Ella vivía con su novio en la misma casa, y de hecho, él, practicamente era el que le daba todas las facilidades a ella, cosa por la cual Karin no quería separarse de él. Yo entre bromas le decía -Ojalá pudiera tener un novio así- mientras se cagaba de risa. Noté que era medianamente culta; había leído a varios autores afines a mí, aunque igualmente la notaba muy distante y diferente a mí en muchas cosas. Karin era más...juiciosa, o al menos esa era la impresión que me daba, cómo que se preocupa en exceso por el exterior, o al menos por su exterior.

Pidiéndome acercarme hacia su cuello me hacía oler la fragancia de su perfume favorito; era uno de lo más corriente y barato, se notaba, o mejor dicho, olía, a leguas, pero por alguna razón te volvía sonso y hacía que la desearas al primer instante, mejor dicho, olida.
Aquel día ella iba vestida completamente de negro, con una falda que le cubría hasta los pies, cuando la miraba me daba la impresión de que era una mujer muy exótica, cómo de aquellas que encuentras en el lejano oriente...o mejor aún, una gitana, sí, una gitana y se lo comenté a ella, mostrándose de acuerdo conmigo. Llevaba un collar, baratísimo igualmente, de perlitas anaranjadas, curiosamente es lo que más recuerdo de aquel día con ella.

Mientras me preguntaba cosas de mi vida, cómo si tenía enamorada, por qué me vine a Ica, si también me gustaba leer, o si salía a menudo con alguien por Ica, trataba de indagar sobre cuan lejos iba mi pensamiento, a mi parecer, o cuan abierto podría a llegar ser mi pensamiento. No tardamos en agarrar confianza, realmente, ya después me empezó a decir que se drogaba usualmente, con cocaína o con cerveza en exceso, aquella confesión fue cómo el punto de quiebre de la incertidumbre que teníamos uno con el otro, ya no había nada más que ocultar, podríamos decirnos y contarnos lo que sea. Me contó que tenía un contacto en Pisco, el cual le traía de Lima toda la merca, drogas de todo tipo: marihuana, coca, pasta, etc. Igualmente le comenté de mis experiencias con la hierba y mi única jalada de coca. Nos reíamos al recordar lo que se siente fumar hierba, cómo escuchabamos el sonido de hasta la mosca que pasaba, cómo al escuchar la música podíamos sentir sabores o "sentir" colores, cómo nos poníamos de agresivos cuando jalamos coca, y cómo ella incluso llego a abofetear a un amigo suyo por nada luego de inhalar la mierda esa. Todo era risas, ya casi parecía que nos conocíamos de años. Estuvimos así buen tiempo, un par de horas quizá, hasta que ella me invitó a tomar un vino por algún bar de Ica.

En realidad ninguno de ambos conocía ni un puto bar en toda la ciudad, así que paramos una moto y le dijimos al conductor que nos llevara al bar más cercano que pudiera conocer. Nos llevó a un bar supuestamente conocido, pero estaba cerrado, de hecho, según él, era natural que estuviese cerrado, pues aún era temprano. Así estuvimos dando vueltas, de aquí para allá, luego nos llevó a una tienda en la cual vendían cerveza, pero Karin se negó a ir allí, entonces nos alejamos más, hasta casi saliendo de la zona de la ciudad, empecé a notar que habían menos casas, y los lugares se tornaban más campestres. Llegamos hasta un bar, que después supe yo que se llamaba "El chupodromito", la música dentro de ella era ensordecedora, noté que habían algunos turistas fuera de este, en una mesita blanca, tomando. Apenas y podía escuchar lo que decía ella, por lo que cada que uno quería decirle algo al otro tenía que decírselo a la oreja.
Había otra zona en el bar, completamente diferente, en el cual había un culo de gente bailando, tomando, el ambiente hasta tenía luces de colores, y la música se escuchaba aún más mounstrosa.

No entramos allí, no tenía caso, yo no tenía intensiones de bailar porque me llegaba al pincho, y ella, aunque fascinada por el lugar, accedio a quedarse en la mesita dónde estábamos. Pedimos vino, pero no había, entonces pedimos una cerveza Pilsen Polar. Desde que empezamos a tomar hablamos tanto, durante tanto tiempo, que al final nos quedamos sin voz por tener que gritarle al otro en el oído. A medida que nos emborrachábamos más nuestras conversaciones empezaban a perder sentido. Recuerdo que ella me contaba, cuando le pregunté que qué había sido lo más loca que había ella hecho ebria, que una vez se puso a bailar encima del carro de alguna otra persona, y a saltar hasta que el techo del carro cedió y se hundió, en ese momento escaparon ella y sus amigas. También que en otra ocasión, cuando estaba en la universidad en una fiesta que la invitaron, ella se acuerda entre la ebriedad que había tenido entonces, que le hicieron entrar a un cuarto, en el cual había una cama en el medio y mesas alrededor, en la cama estaban tirando un tipo y una chiquilla de quince años, mientras al tipo, otro pata le estaba punteando por detrás, según ella era una escena comiquísima, todo me lo contaba entre risas estruendosas.

También me empezaba a decir huevadas típicas, cómo que qué maravilloso haberme conocido, que desde el primer momento que me vio supo que era cómo ya me conocía, y que la demás gente del salón le llegaba, porque los veía a todos comunes y vacíos. Yo le correspondí diciendo las mismas cosas, cuando ya estaba más ebrio y empezaba a hablar más. También me contaba de cómo a ella le gustaba tirar con su novio, que a ella le fascinaba la lencería y todo tipo de accesorios al hacer el amor con él. Mientras escuchaba las cosas que me contaba me parecía que sus métodos eran un tanto estúpidos en innecesarios. Me contaba que le gustaba ponerse su baby doll (Termino que desconocía hasta entonces), super transparente, que al pendejo de su "gordito" le fascinaba y lo ponía al mil. Que se ponía sus orejitas de conejo, y cuando yo le pregunté si los había comprado en una tienda erótica (Pues por su relato me hizo recordar de un video en el cual vi una chica haciendo lo suyo con orejitas; sí, mierda, de ese tipo de videos), y me dijo que no, que los había comprado en esos lugares donde venden accesorios para fiestas infantiles, tipo La hora loca, cuando me dijo eso no pude ya contenerme la risa, y reí cómo nunca lo había hecho con ella, y nos vacilamos ambos al mismo tiempo.

En cierto modo me excitaba su relato, me contaba que usaba tangas e hilos dentales porque le resultaba más cómodo y porque no le gustaba que el relieve de sus calzones se vea tras el pantalón, sí, me excitaba, pero era una excitación asquerosa, de ese tipo de morbos sucios que uno tiene.

No sé en qué momento tuve mi primera vomitada, cuando me di cuenta, luego de tanta charla y tanta risa, había tomado demasiado, posiblemente tenía en mi cuerpo más alcohol de lo que jamás había tenido en mi vida. Aquel día estaba triste, cagado, con los ánimos hasta el suelo, y cómo costumbre, aquel día bebí cómo un desgraciado. Ella reía al verme vomitar, y me decía -¡¡Ya!! Buitrea nomás, huevón, que te llegue la demás gente- En realidad me llegaba, de hecho, mi horizonte de conciencia no iba más allá que unos metros a la redonda, sólo existía Karin, los vasos y las botellas de cerveza, la mesita, y eso era todo. Karin también estaba cagada, pero a diferencia mía ella, tomaba casi todos los fines de semana. Y volví a buitrear, buitreaba cada cierto tiempo, ya hasta me había acostumbrado a la sensación, a sentir esa mierda granuladita y con sabor a bilis brotándote de la boca.

Días después me enteré que Karin en algún momento me empezó a tomar fotos con su celular, a ella y a mí, para darle celos a su novio. Aquella parte ya no recuerdo, estaba demasiado cagado y apenas y podía caminar. Sólo recuerdo estar en una silla de plástico, ya no dentro del local, sino afuera, cagadazo, y Karin en otra silla junto a mí. Cuando aún estábamos en el local, recuerdo que ambos estábamos tan ebrios que cuando uno le decía al otro algo, el otro ya no entendía nada, y sólo comentaba otra cosa que se le ocurriese pero el otro tampoco no entendía nada y así en un círculo vicioso. El hablar al oído del otro ya no funcionaba, y cómo estaba tan mareado cuando me acercaba a ella, ya no le hablaba al oído, sino al ojo, a la ceja, a la nariz, y hasta llegaba a chocar mi cabeza con la suya. Me gustaba rozar sus mejillas por alguna razón al igual que cuando ella se acercaba y me rozaba con sus cabellos con mechas pintadas de un color super artificial.

Afuera también buitreé, y hasta recuerdo que el tipo que atendía vino con una escoba y empezó a limpiar el piso. No sé en qué momento Karin pago la cuenta, y tan cagada estaba que pidió al mesero traer un taxi. En el taxi ya me desplomé, abracé a Karin con un brazo y mi cuello casi se disloca al apoyar la cabeza sobre la suya. Sólo recuerdo que llegamos a Soyuz, a duras penas, apenas si podíamos caminar, por suerte estaba aún lo suficientemente lúcido para no sufrir un accidente cruzando las pistas. Cuando entramos, y hablamos con la señorita que vende los pasajes, se dio cuenta que estábamos mareados, cuando nos pidió dijéramos nuestra ruta, no pudimos pronunciarla bien, nos dijo que no nos dejarían subir así. Karin dijo que parando el bus afuera, podríamos subir, y así fue. Subimos, buitrée una última vez en el bus, pagamos al cobrador, y me quedé dormido profundamente.

Ahora que rememoramos, Karin ni siquiera recuerda el momento en que me tuvo que dejar y bajarse en Pisco, estaba tan mareada que ella pagó mi pasaje pero se llevó mi boleto.
Al despertar una buena parte de la borrachera se me había pasado, incluso hasta me sorprendí de mi rápida recuperación, afortunadamente tenía ambas maletas conmigo, no me había robado, y todas mis pertenencias dentro. Me jodió tener que pagar mi pasaje, aunque Karin lo haya pagado. No recuerdo el resto del trayecto, ni si me mantuve dormido o despierto, únicamente recuerdo haber tomado un taxi al llegar al puente Benavides hasta la Av. Los Quechuas. Al llegar mi madre me recriminó, pero no me importó demasiado. No era la primera vez que llegaba ebrio a casa. Dormí cómo un tronco.

Desde mi salida con Karin no ocurrió nada resaltante. De hecho al empezar la semana en la Sérvulo me pareció todo muy monótono. Cuando el Lunes vi a Karin, nos mirábamos con complicidad. Fue a mi casa un par de veces más, en dónde seguimos hablando entre risas y haciendo un poco de tareas. Me empecé a acostumbrar a su presencia y a almorzar siempre con ella. Aunque el viernes pasado no tuve ganas de nada, y le inventé una excusa para no almorzar juntos ni ir al chupodromito. Incluso en la ceremonia del día de la madre no me mostré entusiasmado, había vuelto a entrar en depresión de nuevo. Cuando estuve en casa también me llamó, me contó riendo que había un culo de gente allí, que se había vestido toda putilinga y que si no me animaba a ir, que ella me pagaba la moto, pero me llegó al pincho.
Ahora que lo pienso bien debí irme a emborrachar nuevamente con ella y verla bailar, y no quedarme en casa, triste, y durmiendo todo el día. Me hubiese ayudado a disipar penas más rápidamene. Aún tenemos pendiente otra salida al Chupodromito y al cine. Con Frank, también quedé en visitar sus chacras uno de estos días en Santiago, quiero pintar paisajes campestres.

Ahora que he vuelto de casa la situación no ha mejorado, me apena...y aunque algunas veces piense en regresar a Lima, estar allá a veces es más doloroso. Esta semana iré con Karin a hacer el mural, pintaremos un Jesucristo y unos delfines, bizarro, lo sé, pero trabajo es trabajo. Según el chico ese tiene dinero, haber si no quiere que le pinte algún cuadro, o si quiere otro trabajo más en su casa. ¿Qué me deparará Ica? ¿Estoy haciendo lo correcto? Lo correcto con mi vida. Hora de dejar de escribir y seguir viviendo.

lunes, 11 de abril de 2011

Visperas de clases

Dan casi las ocho de la noche, acabo de llegar a Ica hace casi una hora aproximadamente. Llegu}e algo nervioso a la terminal por tener la laptop en la mochila, en mi otra maleta llevaba muchos libros que seleccioné en casa con el fin de hacer mi "exilio" un poco menos solitario. Aunque traje poco conmigo, son de las cosas a las cuales mayor valor les atribuyo de todas mis pertenencias. Pronto haré el contrato para tener internet con lo que espero sentirme menos aislado aún.

Me despedí en el paradero de mi madre y mis familiares , los cuales añoro ahora con tristeza, pena que sin embargo estoy seguro se dispará con los días, no por extrañarlos menos sino por la cantidad de distractores que conllevaran los siguientes días apartir de mañana, subi al ya familiar bus de la empresa Soyuz y volvi a despedirme de ellos por la ventana. Sabía que contemplaba un panorama que dejaría de ver frecuentemente durante largo tiempo, eso me conmovio irremediablemente, y no dejé de pensar en ello durante algunos minutos. Al final cediendo a la resignación kilómetros más lejos, decidí aceptarlo, aquello era el inicio de todo, del largo camino hacia mis metas, sueños y anhelos; en aquella escuela de Bellas Artes bastante remota, iniciaría mi vida universitaria.

No pasó mucho rato hasta que me olvidé de esos pensamientos, en cierto modo me empencé a acostumbrar a la soledad; me puse a leer, cosa que ayudó mucho en percibir el viaje mucho menos largo.
Me mantuve durante gran parte del viaje leyendo las ultimas páginas de un libro que me acompañó durante estos ultimos días y que me sirvió de refugio de dolorosas penas, tal era mi afán de escapar de la realidad, que practicamente lo devoraba a cada página leída, a tal punto que me sentía ya casi dentro de la lejana Macondo, tierra condenada al olvido, tal cómo mis angustias, en este momento. Tenía una casi criminal satisfacción al leer las desgracias de los Buendía, preguntandome si mi sino no sería similar al de ellos, empobrecido y en la miseria, en una lejana tierra olvidada, sólo esperando el final de mis días en las más mísera desgracia. Pero no era momentos de pensar en fatalistas descenlaces de mi vida, ya mucho había tenido los días anteriores. No disfruté el viaje, pero fue casi...cómodo, considerando mi repudio al hecho de estar tanto tiempo con tanta gente. No fue incómodo en absoluto... Terminé el libro casi al final de mi viaje, y me dio un poco de tiempo para leer las primeras páginas de mi próximo libro, titulado "Un mundo para Julius" de Alfredo Bryce Echenique, me atrapó a primer instante en que leí con familiaridad los lugares mencionados en la novela. Al llegar a la terminal caminé hacia el edificio de esta buscando algun servicio higiénico sin éxito, decidí desistir y reprimir mis vitales necesidades hasta llegar a la casa. Fui hasta la avenida en dónde alcancé a coger una moto.
-A la Urbanización Santo Domigo frente al hotel El embrujo- le dije al señor que acababa de dejar a un pasajero.
- Dos soles cincuenta- contestó, y me negué.
-Vamos,vamos, dos soles te dejo. Subí a la moto y partí hacia la casa de los señores Lovera.

La casa estaba a oscuras, excepto la habitación de las dos chicas que viven allí (Provenientes de Pisco) estaba con la puerta abierta y la luz encendida, era la única luz encendida. Al observar aquello se me aliviaron ciertos miedos relacionados a los interminables y biblícos relatos que suele dar susodicha pareja cada que viene algún visitante. Afortunadamente al contemplar el umbrío escenario, me vi rescatado por las circunstancias de larguísimas charlas que en un momento pensé prever. Abrí la puerta principal y subí a la habitación.La habitación olía a cerrado, intacta tal cual la dejé. Por un momento desee estar en mi cálida habitación de salamanca, pero no había vuelta atrás. Nada de lloriqueos. Tiré el colchon y ordené las sábanas y frasadas, saqué el hervidor, mi cepillo, jabon y demás facilidades colocandolas y organizandolas sobre unas sillas de plástico. Luego conecté la laptop e intenté conectarme a alguna red colindante, sin suerte, intenté desestrezarme con pajas solitarias y frustradas en vano. La espectativa de mañana es inminente, mis pensamientos se sumen en una ansiedad envolvente deseando ya estar a la hora exacta y minuto exacto en el que ya esté dentro del salón de clases.

Sí, mañana vuelvo a un salón lleno de estudiantes...¿Terrorífico? Ya no tanto.
Puta madre, mañana entro a la Sérvulo.

jueves, 7 de abril de 2011

¡Ingresé a la Sérvulo!

Obtuve el primer puesto entre los postulantes ¡Estoy feliz! Dimos exámen de dibujo, conocimientos y entrevista personal. ¡Empiezo mis clases el once de abril! Ya me instalé en el cuarto, el domingo viajo nuevamente para quedarme definitivamente.

viernes, 25 de marzo de 2011

Qué días tan extraños he pasado…

Escribo, incluso ahora que no tengo ganas de escribir, no tengo ganas de nada, ni de dibujar, ni pintar.
El Lunes pasado salí con Diana, la semana pasada acordé con ella encontrarnos, ella me habló destrozada por el msn luego de que fallara en el exámen de ingreso de Bellas artes, estaba bastante triste y molesta. Aquel día llamó a mi casa y sólo me dijo que me conectara. La ví conectada y le hablé, me dijo cosas cómo “No soy una artista y jamás lo seré” “Mi vida no tiene futuro”, me molestaba que estuviera irritable cuando yo la intentaba consolar, pero no le decía nada. Dejé que se desahogara y dijera todo lo que tenía guardado, incluso me comentó que consideraba la prostitución cómo una forma de ganar dinero, ya que según ella me contaba, odiaba depender de sus padres, cuando me dijo aquello pensé que debía ser la desesperación.
Me incomoda hablar con Diana, antes no lo notaba pero las actitudes que ella toma son un tanto cagonas, dice cosas hirientes, se da ciertos aires de superioridad y se escandaliza rápido. Una vez me pelee con ella cuando se había encaprichado en decirme que dejara de rogar por el msn a Lorena, ¡Cuando en verdad a Lorena no le había hablado durante meses!
Es una buena chica, es solo que es bastante complicada.
Al final de nuestra conversación se puso menos irritaba, le había hecho ver la posibilidad de irse conmigo a Ica, aunque ella anteriormente me había dicho que sí, ahora no se mostraba segura, me decía que era muy difícil, que era mucho dinero y su papá no le apoyaría en nada. ¡Pero es para tus estudios!- le decía, aún así se mostraba un tanto distante a aquella opción.

Nos encontramos a eso de las 3:00 pm en el Parque de la exposición, para llegar fui yo hasta la Arequipa y de ahí tome un carro directo al parque. Me fui hasta la entrada que estaba cerca al museo y esperé en una de las bancas, me senté escuché música un rato y no tardó en llegar Diana. Me contó todas sus peripecias en la escuela, que fue a reclamar al coordinador, y hasta habló con el mismo director (Según ella era bastante chibolo), para ver si podrían darle una bacante, ya que ella no pasó la prueba sólo por pocos puntos. Me contó que incluso unas chicas estaban llorando y ella era la que reclamaba con más énfasis; yo comentaba cada tanto.

Terminamos de hablar, nos levantamos y nos fuimos a caminar dentro del parque, había en la zona dónde esta la pileta central una feria, en la cual vendían artesanía peruana, bordeamos aquella área y nos sentamos en otras bancas. Le empecé a animar sobre lo de Ica, le hablaba y le contaba cómo sería si viviésemos allí, que las cosas serían sencillas y ella se mostraba cada vez más animosa, cómo teniendo también deseos de ir, aquello me tranquilizaba cada vez más. Un vendedor de canchita y maní se nos acercó, insistiendo de manera molesta a que le comprásemos, pero nos negamos. Por lo que se alejó refunfuñando.

Caminamos de regreso a la entrada, salimos del parque. Cruzamos la avenida y fuimos a un parque aledaño el cual se llama, si no me equivoco “Parque de los museos”, avanzamos y nos sentamos en una especie de gradas, en las cuales también había en un lado una pareja de enamorados, y en otro un grupo de extranjeros. Conversamos bastante también, teníamos vista a una bonita pileta con una escultura de Neptuno en lo más alto, bordeándolo en forma circular, en la parte inferior habían varias esculturas de peces. Notamos que otro vendedor inoportuno molestaba a la pareja que había a nuestro costado así que preferimos levantarnos. Caminamos por un sendero que nos llevaba a una avenida, pero no la cruzamos ya que por aquella zona era peligroso, según ella. Ella sabe del problema que padezco, en cierto momento llegamos a un lugar donde había bastante gente, cosa que me hacía sentir mal, así que ella me dijo para bordear el lugar e irnos por otro, cosa que me hizo sentir mejor.
Regresamos al parque de la exposición, bordeamos la feria y nos sentamos sobre el césped debajo de un arbol, conversamos mucho, de cosas sobre Ica, de trios sexuales, homofobia, etc, cuando comentamos nuestras preferencias sobre la belleza, nombrábamos actores y actrices conocidas, y cada uno decía si le gustaba o no. Cuando le dije sobre Johnny Depp me dijo que le gustaba, -¿Por qué a todo el mundo le gusta Johnny Depp?-bromeé. –¡Por su personalidad pues!- reía Diana mientras me contestaba. Hablábamos y bromeábamos sobre las parejas de novios que había alrededor nuestro y que cada que volteábamos siempre había una pareja abrazandose o besándose. Me incomodaba mucho eso, sentía tanta…envidia, que se me hacía molesto. Ella me contó que terminó con Florian, y se despidió de él. Aunque no perdió contacto con este. Yo le conté lo que me había sucedido a mí. Ella sabía como era la relación que yo tenía, aunque no del todo exactamente.

Se hizo oscuro y seguimos hablando de webadas…jaja, eran webadas en verdad. Le conté que una vez con una enamorada fuimos a un parque y nos acostamos en el césped y luego cuando nos levantamos tenía yo todo el polo manchado de verde atrás, ella reía cuando le contaba esto, porque también le había pasado. Empezaron a cantar en la feria, canciones conocidas cómo “Killing me soflty with his song”, “Gimme, gimme, gimme” entre otras. Frecuenteme bromeábamos sobre los novios que había a nuestro alrededor, yo le decía que me dolían aquellas escenas y no me mostraba reacio a ellas por otra cosa. En cierto momento ella me dijo que tenía algo de frío pues no había venido muy abrigada. No recuerdo en qué momento exactamente me dieron ganas de decirle -Oye abrázame, me muero de frío- en modo de broma, lo que le llegué a decir fue –Te voy a abrazar Diana, si tanto frío tienes-, me contestó dijo “No, no, no” entre risas, y se hizo un silencio entre ambos, luego ella me dijo “Bueno, abrázame si quieres” y volvió el silencio de nuevo, empezamos a comentar cosas del todo equis, durante un rato. Me sorprendí cuando…ella se acerco de pronto y apoyo su cabeza en mi hombro, yo hice lo mismo y apoye mi cabeza sobre la suya, estuvimos así buen rato, y cuando la trataba de mirar ella no correspondía y volteaba la mirada, le decía cosas cómo –Oye nos van a confundir y dirán que somos del montón de novios que hay aquí- Ella ya no reía y sólo asentía con la cabeza. Me pareció extraño verla así…siempre se mostraba tan fuerte, tan efusiva...no sé, y ahora la contemplaba bien débil. Nos quedamos así buen rato, sin decir mucho. Le dije cómo en broma, que no se preocupara que era nuestra bohemia artista, se lo dije riéndo. Luego regresamos hasta la entrada, caminábamos un tanto arrochados, y después no sucedió nada interesante. Aunque regresé a casa un tanto extraño, incómodo en cierto modo. No es la primera vez que Diana muestra interés por mí, siempre me manda mensajes, pregunta cómo estoy, cuando no iba al taller Cora me contaba que se ponía triste y que decía cosas cómo- ¡Juan Manuel ya no viene!, Cora, ¿Será que dejó el taller?- Cora me contaba que lo decía de cierta manera desesperada. Trate de ver mejor las cosas y pensar mejor que ella no siente nada por mí.

Al día siguiente a eso de las 5:00 pm me manda un mensaje Maria Paula, diciéndome que ibamos a celebrar el ingreso de Andres y que nos encontraríamos en la plaza de Barranco a eso de las 7:00pm, me bañé y me aliste y salí a eso de las 6:00, pero el carro se demoró un webo hasta allá, se fue hasta por Larcomar y me dejo bien lejos de la plaza. No me quedó de otra, caminé hasta la plaza por lugares un poco inseguros, por momentos me daba miedo pasar por esas zonas, pues sé que en la noche Barranco se pone un poco peligroso. En el mini-anfiteatro de la plaza los divisé a lo lejos, María Paula me hacía señas para encontrarla. Andres se había rapado completamente jaja, María Paula decía que era un Skinhead. El nos invitó a comer algo antes de empezar a tomar y nos llevó a un restaurante, nos compró a cada uno una salchipapa. Era un local normalón, típico restaurante de barrio. Una señora nos atendió. Hablamos de las típicas cosas que hablamos nosotros. Al principio hablamos sobre política, sobre los candidatos de nuestras preferencias, yo dije que botaría nulo, igual María Paula, y Andres no votaría por estar tan lejos de Chiclayo. Luego sobre la teoría de las cuerdas, universos paralelos, sobre el examen de Admisión. Me siento cómodo con ellos, de cierta manera…pues aunque diga cualquier huevada por más insignificante que sea ellos me escuchan. María Paula en cierto momento se fue al baño, y al regresar comentó que el baño le parecía un lugar pesado, que sentía que la observaban. Hablábamos y bromeabamos hasta que nos levantamos y volvimos a la plaza. En el camino nos fumamos unos cuantos cigarrillos, todos invitados por Andres. Al volver a la plaza Andres decidió llamar a una amiga suya, cosa que al principio me incomodó un poco, lo cual se los comenté, pero luego se me pasó. Nos sentamos a esperar en unas gradas fuera de la iglesia hasta que llego Selene, una chica a la que Andres sólo había visto un par de veces, y que conocio en una reunión de sus amigos. La saludé de manera aparentemente apática, creo, ella me lo dijo rato después. Era una chica sencilla, llenita, de cabellos largos, vestía unos jeans y una blusa color verde. Después de los correspondientes saludos, entre bromas (Andres le llamaba a ella “emo de corazón”), nos llevo a un bar que conocía llamado “Mancora”. Era un sitio medianamente iluminado, con música a alto volumen de variados estilos. Nos sentamos en instantáneamente nos pusimos a charlar.

Ella contaba que nosotros la habçiamos “salvado” de una de sus crisis de “emura” ya que justamente se había enterado que un chico, el cual era su mejor amigo y el cual pensaba que gustaba de ella, había empezado una relación con una chica y jamás le dio aviso a ella. Le amargaba el hecho de que no se lo hubiese contado, teniendo tanta confianza. Según si no la llamábamos fácil se quedaba en su casa llorando o renegando. Andres, María Paula y yo le charlábamos, y le tratábamos de animar. Yo le pregunte si se sentía mejor, lo cual ella respondió que bastante mejor. Nos contó también que estudiaba diseñografico en la Tolouse Lautrec, cuando mencionó la Tolouse inmediatamente se me vino a la mente mi ex compañera de Ipad, Fiorella, iba a preguntarle sobre ella, si la conocía o tenía una referencia, pero se me pasó. Yo en tono de broma le pregunté si le gustaba las pinturas de Tolouse Lautrec.
Era una chica bien buena onda, me causaba bastante confianza y llegamos a entendernos bastante bien, tanto que a veces nos perdíamos en una conversa los dos y dejábamos a Andrés y María Paula de lado, cuando aquello sucedía ellos decían -¡Hay que hacer una pared! Ellos están en su onda. Pared, Pared!- decían. Nosotros nos vacilábamos. Esa noche bebí en exceso y fumé en exceso. Me sentaba bien una noche así, pensaba yo. Después de tanta mierda creo que al menos me lo merezco. Me sentía bien, dentro de todo. En cierto momento ya creía que me iba a desmayar jajaja. Y cuando intenté pararme, Selene me ayudó a caminar hasta el baño, fue una escena bastante graciosa de recordar. De hecho que necesitaba ayuda, pero cómo que…me daba roche y mejor le decía –Oye, normal, normal, sí puedo caminar- y ya me soltaba. Pasamos buen rato charlando y riendo. Luego nos fuimos del bar y caminamos hacia el mar, fuimos hasta la parte del malecón, desde dónde observamos el mar, María Paula estaba con Andres, yo con Selene. Estuvimos buen rato observando…nadie dijo nada, me gustaba el silencio que en ese momento colmaba nuestros momentos. Era cómo un intervalo calmo y necesario. Al cabo de un rato volvimos a subir, cosa que no agradó mucho a María Paula, y volvimos de nuevo al mismo bar. Andrés me dio diez soles y me dijo que comprara otra botella de cerveza, María Paula y él se fueron al baño, yo y Selene quedamos solos, no recuerdo de qué charlamos, me gustaba que siempre respondiera a lo que decía con una sonrisa en el rostro. Al parecer a ella le agradaba que cada que hablase yo le escuchara y mirara a los ojos. Me puse a dibujar cómo en broma en la mesa en la cual estábamos sentados, cuando volvió Andrés lo dibujé, todos rieron al ver el improvisado retrato que hice de el. Lo dibujé con la botella de cerveza en la mano. También dibuje un vaso con cerveza. María Paula pidió al chico que atendía que cambiara la música pero dijo que el Dj no estaba. Era un día de semana y de todas maneras no había mucha gente en Barranco. Selene en un momento preguntó -¿Cómo saben que alguien es gusta?- Andres dijo que es cuando uno empieza a ponerse nervioso al estar con la persona, al ponerse triste por su ausencia. Yo dije que el amor cómot al empieza por el deseo sexual a esa persona, cosa que en cierto modo compartieron conmigo, al final somos animales, pero también, dije, se manifiesta cómo una necesidad exagerada de la presencia de la persona en nuestras vidas. Selene decía que es cuando ella empezaba a sentir celos de esa persona. Cuando me empecé a poner más hablado Selene me dijo que le sorprendía ahora verme de ese modo, que le parecía lindo, en cierto modo, que los hombres se emborrachen, pues es un cambio de roles, es verlos más…indefensos en cierto modo, y ahora eran ellas quienes nos cuidaban. Yo en broma le dije- Entonces cuídame, Selene-, -Te voy a cuidar Juan Manuel jaja- contestó riendo.
Me sorprendió que me dijera que al principio le parecí un chico algo sobrado pero después de unas copas había cambiado por completo. Decía que todo el mundo tiene un lado oculto, ya veces ese lado es mejor.

El cierto momento nuestro conversación dio un giro, y empezaron a hablar sobre la muerte y la posterior resignación a ella. En esos momentos apenas y estaba consciente jaja, recuerdo todo cómo si estuviera borroso en mi mente, recuerdo que en la charla Selene contaba que en su misma habitación estaba su abuela conectada a un aparato que la manteía con vida, que era muy triste verla en ese estado y que no podía concebir el hecho de que algún día muriese, Andres le decía que no, que debía ya hacerse la idea. La madre de Andres ya murió, y el contaba que también fue un choque muy grande en su vida pero que lo superó, pero Selene decía que no, y que si su abuela moría, ella también tendría ganas de morirse. Selene se empezó a incomodar, Andres también estaba algo ebrio, y hablaba extraño, le decía que no podía vivir de ese modo, siempre deprimiendose; en cierto momento Selene dijo –Bueno, ya. No hablemos más de esto por favor- y simplemente cambiamos el tono de la conversa. No mucho después nos levantamos y dejamos a Selene en su casa, fuimos hasta un residencial. No recuerdo muy bien, ahora que trato de rememorar, el camino a su casa. Estaba bastante mareado y apenas me sostenía en pie, al final el más cagado resulté yo, pues tomé desmedidamente, pero eso sí…por voluntad propia. Tenía mucho que desfogar.

Luego de dejarla en su residencial y despedirnos, salimos, dimos unos cuantos pasos, Andrés se puso a orinar en la calle jajaja, mientras María Paula miraba “horrorizada”, me ofreció hacer lo mismo pero cuando quise simplemente no pude, no tenía costumbre de hacerlo en la calle. Un poco más caminamos y Andrés empezó a vomitar. Luego de todo eso, ya nos fuimos hasta una calle y tomamos un taxi, todos nos fuimos a casa de María Paula. Al subir al taxi simplemente acosté mi cabeza en el hombro de mi amiga y me quede seco, profundamente dormido, hasta cuando llegamos a casa de ella. Oriné afuera de su jato, ya que era una zona donde había bastante tierra. Andres vomitó otro par de veces afuera de su casa también. Luego entramos y nos dijo que nos acostáramos en un sillón cada uno. Nos dio un poco de agua, estuve un rato pensando, acostado, y luego me quede jatazo hasta el otro día. Está demás decir que tuve una resaca de la puta madre al día siguiente.

Al otro día tomamos desayuno. Conocí a la hermana de María Paula. Andres se dio una ducha y yo me lave la cara. María Paula nos acompañó hasta el paradero y tomé un bus que me llevaba hasta cerca de un centro comercial que no estaba lejos de mi casa. Al llegar a mi casa me recibieron bien, ya que había enviado un mensaje a mi mamá el día anterior, cosa que no me hicieron problema.

Me tiré a la cama. Dormí prácticamente todo el día.